Sistemas de calefacción

El sistema de caldera con radiadores de agua es el método más utilizado en la mayoría de las casas y puede funcionar con tres tipos diferentes de combustible: gas natural, gas propano y gasóleo C. La caldera de gas natural se usa sobre todo en las ciudades, mientras que en los pueblos pequeños y chalés donde no llega el suministro de este combustible se recurre al propano o al gasóleo. Este último es el menos recomendable por sus efectos nocivos para el medio ambiente.

Los equipos más demandados son:
GAS NATURAL
Recomendado: Climas fríos
Precio instalación: Desde 3.600 euros
Es una buena opción cuando ya se dispone de suministro de gas en la vivienda, puesto que también se puede utilizar para cocinar. Limpio, eficaz y nada contaminante, es uno de los combustibles más empleados en la actualidad por su comodidad; el usuario no debe preocuparse de su almacenamiento. El problema es que no todas las poblaciones tienen acceso a la red de gas natural.
BOMBA DE CALOR
Recomendado: Climas cálidos
Precio instalación: Desde 1.200 euros
El sistema más adecuado para quienes deseen un aparato de calefacción en invierno y otro de aire acondicionado en verano. Si el usuario busca una calefacción de bajo consumo y no quiere toparse con radiadores en las paredes por falta de espacio o estética, es la mejor alternativa.

Un sistema que, como los aparatos de aire acondicionado, permite disfrutar de deshumedectación en épocas intermedias. Para obtener el máximo confort es imprescindible que el cálculo de las frigorías y calorías necesarias se realice con la fiabilidad suficiente.
SUELO RADIANTE
Recomendado: Zonas frías
Precio: Desde 5.500 euros
Considerado uno de los sistemas más confortables, no se recomienda para todo tipo de viviendas. Este modelo tan implantado en los países nórdicos se basa en la instalación de calefactores bajo el suelo (o en el techo o la pared) que permite que el calor se expanda por toda la casa. Es invisible y confortable.

 Proporciona un calor sano que no reseca el ambiente. El problema es que la detección y subsanación de posibles averías requiere del levantamiento del suelo de la vivienda.
ACUMULADORES DE CALOR
Recomendado: Zonas muy fías
Precio: Desde 1.700 euros
Son aparatos de aspecto similar a una estufa o radiador que consumen energía eléctrica para producir y almacenar calor durante la noche. Su uso tenía más sentido durante la vigencia de la tarifa nocturna. Los acumuladores desprenden el calor a lo largo del día, a medida que las necesidades de calefacción lo requieren, pero su precio es elevado en comparación con otros aparatos eléctricos.
GASÓLEO
Recomendado: Sólo para zonas aisladas muy frías
Precio: Desde 3.000 euros
Es recomendable para viviendas grandes y chalés porque hay que instalar, además de los radiadores y la caldera, un depósito de gasóleo y una chimenea. Aunque es eficiente, hace tiempo que ha dejado de ser rentable, y no sólo por el elevado precio del combustible.
RADIADORES ELÉCTRICOS
Recomendado: Viviendas de zonas templadas con bajo uso de calefacción
Precio: Desde 50 euros cada módulo
Resultan rentables para pequeños consumos de calefacción como los que se registran en segundas residencias de clima templado donde no se puede colocar una caldera de gas o gasóleo y se busca la instalación más barata, aunque a costa de un elevado consumo de electricidad.

Por ello es el tipo de calefacción menos solicitado en las empresas especializadas y el menos recomendado por los profesionales.

Enlace: www.eldiariomontanes.es/20081108/sociedad/destacados/ande-caliente-20081108.html
 


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