En un extraordinario artículo escrito en su blog el arquitecto Jaume Prat nos habla de lo suyo : ARQUITECTURA . Interesante y sin desperdicio. Poco más puedo añadir. El título es “Standing on the shoulder of giants” y empieza así : En la década de 1710, el herrero y predicador de Dartmoor Thomas Newcomen construyó un sistema para drenar el agua de las minas de estaño de la zona. Enfrentado a un problema concreto, el herrero creó, casi sin saberlo, el aparato que catapultará la Revolución Industrial, cambiando para siempre el sistema del mundo.
Newcomen nunca fue consciente del carácter revolucionario de su invento: una bomba tosca, grande, torpona, impulsada por vapor.
Pocos años más tarde, muerto ya Newcomen, un ingeniero escocés joven y brillante llamado James Watt recogerá sus experiencias y las universalizará haciendo algo tan sencillo como abreviar el nombre del aparato: de una bomba impulsada por vapor a LA máquina de vapor. En mayúsculas.
El carácter auténticamente genial de Watt consiste en darse cuenta de la versatilidad del sistema. bien, de que esa “cosa” era el embrión potencial de un sistema. Del sistema.
Antoni Gaudí se vio forzado, al inicio de su carrera, a trabajar para otros arquitectos para pagarse sus estudios. Uno de estos estudios donde Gaudí va a hacer horas es el de Francisco de Paula del Villar, arquitecto de confianza de la iglesia en aquellos momentos. Decir que el estudio pertenecía a Francisco de Paula del Villar engloba a un padre y a un hijo, de segundo apellido Lozano el padre y Carmona el hijo, ocho años más joven que Gaudí, que se encontró el estudio hecho para poder continuar sin transición de las obras de su padre.
Decir que el estudio pertenecía A Francisco de Paula del Villar Engloba un padre ya un hijo de la ONU, de segundo apellido Lozano, El Padre y el Hijo Carmona, ocho años más joven que Gaudí, que se encontró el estudio Hecho para poder continuar sin transición de las obras de su padre.
Gaudí va a dibujar para ellos la cámara de la virgen en el monasterio de Montserrat, y otros de talles de la misma iglesia. De ellos, Gaudí recibirá su encargo más famoso. Sí, el templo expiatorio de la Sagrada Familia fue encargado originalmente a Villar, que lo concibió bastante más pequeño, como la cuarta parte de lo que se está construyendo, y formalmente bastante parecido a la iglesia del monasterio de Montserrat.
Sobre el 1900, un año antes de la muerte del padre, Villar y Carmona se encargará de una finca en la Rambla de Cataluña, la casa Climent Arola. Actualmente sobrevive, perfectamente conservada, al menos en su exterior, como pensión.
Esta casa es un ejemplo de embrión de una obra de Gaudí el arquitecto operaba, en la totalidad de sus edificios, por deformación de un tipo preestablecido, adoptado de un modo tan inmediato que casi parece no pensado, para, luego, criticarlo de raíz, desmontarlo completamente para conocer su funcionamiento, y, finalmente, una vez establecido ese esqueleto funcional, obsesionarse con lo que ha de significar el edificio hasta que éste sufra una transformación que lo trascienda y lo lleve hasta donde sólo él ha llegado.
Gaudí no es un inventor. Ante el encargo de una casa de vecinos (como, pongamos, can Batlló), Gaudí hubiese podido cuestionar de raíz el encargo y colocar la casa de Josep Batlló (el que pagaba) en el ático del edificio, ajardinando su cubierta y anticipando una terraza-jardín a pocos años de ser inventada, o crear dúplex parecidos a un Palacio Güell en miniatura.
No hará nada de todo eso, y el edificio va a seguir exactamente la misma organización que cualquier otra casa de vecinos del ensanche: Josep Batlló vivirá en el principal, y la resta de viviendas se irán simplificando y haciendo más pequeñas en altura, hasta llegar a la buhardilla.
Para leer más : jaumepratarquitecto.blogspot.com/2009/12/en-la-decada-de-1710-el-herrero-y.html